miércoles, febrero 14, 2007

Obsesionándome


Animado por el ejemplo de De Juana Chaos, las expulsadas de la Pasarela Cibeles y por mi propia y exhuberante barriguita he decidido obsesionarme e introducirme en el mundo de la anorexia.

He empezado, como tienen que empezar todas las obsesiones, preparando una hoja Excel en la que calculo las calorías que absorbo diariamente (columnas "Desayuno", "Aperitivo", "Comida", "Merienda", "Cena" y "Suma") y su diferencia respecto a mi consumo diario, que estimo generosamente en unas 2400 kcals (consumidas basicamente en ir y volver del despacho del jefe)

Me han contado que también es importante mantener determinadas proporciones o reglas aúreas entre lípidos, glúcidos, lúcidos, grasas, flatulencias, etc... Para no complicar mi hoja Excel dejo ésto para Segundo de Anorexia.

He preparado una segunda tabla con los contenidos calóricos de las comidas que forman la dieta típica del oficinista español. Adjunto (y es el objeto real de este post) algunas de las conclusiones más extravagantes.

Lo que más engorda en el mundo mundial (supongo que detrás de tartas y pasteles, pero no he tenido huevos para buscarlos) son las galletas Chiquilín (cuatro, 350kcals). Las demás galletas no les andan lejos (una "Mariluz" 50Kcals). El pan y los cereales sin embargo, muy poquito, una rebanada de Bimbo 82, una racion de cereales sencillos (de los que saben a cartón) unos 100, una barrita 150. Los yogures y cuajadas están en 80-100. Las cochinadas de la máquina tienen calorías para aburrir, pero curiosamente el turrón no es para tanto: una ración (que el fabricante define liberalmente como un octavo de tableta) son 200. El azucar está sobrevalorado: una cucharada sopera son sólo 40kcals, más o menos lo que un café con leche.

La ensalada es practicamente despreciable, aunque el aceite sí aporta mucho y prefiero ignorarlo. Los demás primeros platos oscilan entre 200 kcals (judías verdes) hasta 500 (macarrones, eso sí, en sus variantes sin bechamel). El pescado y el filete de pollo pueden andar por las 200-300, otros platos de carne llegan a unas 500. Las frutas están entre 50 (casi todas) y 150 (el plátano). El aguacate es una exageración calórica y económica, así que me da igual.

En el orden hispánico la paella son 750 y un cocido completo puede oscilar entre 1500 y 2500. (En los platos cocinados mi fuente es, claro, google, tomando el resultado menor). Por comparación, un BigKing XXL de los que ha prohibido la ministra suma 860 y una hamburguesilla pequeña, de euro, 250.

Este ritmo de control total y obsesivo es extenuante y los fines de semana (como puede atestiguar el señor V.) me los tomo libres.

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