jueves, julio 31, 2008

Cuento de Navidad en Agosto


En la cumbre de la Pinareja me encuentro a una pareja que me examina de la Sierra.
- ¿Conoces la Sierra? - me preguntan.
- Hmmm... sí, creo que sí, bastante - respondo presuntuoso.
- ¿Sabes cual es el Peñotillo?
- Pues...
- Aquel de allí, el de debajo de la Maliciosa. ¿No lo sabías?

Son dos excursionistas de Segovia que libran los viernes. Hoy, día de Santiago, están desconcertados con tanto madrileño. Tienen esas ganas de hablar de los que salen solos o por zonas poco concurridas.

- ¿Y aquella de allí? ¿Sabes cual es?
- Sí - esa me la sé positivamente - esa es la Camorca.
- Efectivamente. Tiene unas vistas guapas y arriba hay un refugio muy majo con dos belenes muy decorados.
- Ah, sí, los pusimos nosotros.

Les cuento como, hace muchos años, subimos un belén de Todo a 100, uno de esos chinos de resina a la caseta de la cumbre de la Camorca. Hacía un tiempo pésimo. Nos comimos el turrón, nos bebimos el champán y bajamos corriendo entre la lluvia y la nieve.

Dos años después volvimos con otro belén, también de Todo a 100, feísimo. Era un día de sol radiante e inversión térmica. Mientras Castilla se helaba nosotros tomábamos el sol en camiseta. Al entrar en el refugio nos encontramos el suelo limpio, una balda en la pared, el anterior belén decorado con espumillón y bolas y un cuaderno de firmas y saludos. Leyendo el cuaderno reconstruimos la historia: un excursionista de Segovia había encontrado nuestro belén pocos días después de ponerlo. Encontrarlo le inspiró y empezó a subir regularmente a la cumbre a limpiar el refugio, poner el cuaderno, etc... A través de las notas contactó con otro segoviano que también se aficionó a subir a esa cumbre. Se intercambiaban mensajes de visita en visita. La siguiente Navidad (creo, al menos es lo narrativamente correcto) subieron juntos a festejarla junto al belén de la Camorca.

- Así que dejamos el segundo belén, sacamos unas fotos, nos tomamos el turrón, nos bebimos el champán y nos bajamos.- concluyo.

Los dos excursionistas me cuentan como llegar sin perdida al circo onírico de la cara norte de Peñalara, uno de mis Lugares Perdidos. Nos despedimos muy amigablemente citándonos para algún otro Viernes de Sierra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué bonito. el belén fue comprado con todo el ateísmo posible, y colocado en forma de pira inquisitorial. También se hizo en el cuaderno algún comentario sobre el mula Omar y su Kawasaki. A ver si volvemos a compartir monte, para generar más recuerdos como éste, que me llegan con algo de nostalgia a París.