martes, diciembre 04, 2007

Ginemedex

Tony Judt cuenta en "Postguerra" que, caido el ideal marxista, la izquierda europea ha girado desde mediados de los setenta, hacia el discurso de los derechos: derechos de igualdad, derecho a la vivienda, derecho a subvenciones o, paradigmaticamente, derecho al aborto. Espero que las noticias sobre la clínica de Barcelona (por otro lado bien conocidas desde hace tiempo) con su carga gore de trituradoras y viscerillas, lleve a un cierto replanteamiento de ese discurso, al menos a reflexionar sobre quienes son o deberían ser los sujetos de esos derechos.

La primera idea, creo que es general, es que la ley del aborto debe ser reformada al menos para cerrar el agujero clamoroso por el que pasan el 98,5% de los abortos que se producen en España (los que se acogen al famoso tercer supuesto). Agujero que por otro lado era notorio desde el momento en que se firmó la ley y que da de comer a muchas clínicas en toda España.

Pero esta idea, y si se quiere este escándalo, me parece hipócrita. Nos molesta la carga gore del asunto (como decía, las trituradoras, las viscerillas y el peruano enriquecido). Pero al final estamos hablando de un tema de tamaños y semanas, ¿no es meramente anecdótico? ¿Que tipo de raya es esa que se tira, según nos de más o menos asco, a las treinta, veinte o diez semanas de gestación?

13 comentarios:

Anónimo dijo...

También hay por ahí religiones que no hacen distingos entre un aborto, extirparse las amigdalas o sacrificar una vaca...

La preñez no deseada es una putada para una mujer, y yo como hombre no me siento con autoridad moral para forzarla a gestar y a parir, en nombre de un ser vivo que de momento y a todas luces, sufre o padece lo mismo que una lombriz...

Ahora, debe haber una cifra legal antes de la cual la mujer que nota una falta, se decida, y a partir de la cual primen los derechos del feto.

Pko dijo...

En estos temas tan polémicos creo que es bueno empezar decidiendo en qué no estamos de acuerdo. Creo que la disputa es eminentemente matemática, hay que ponerse de acuerdo en una cifra; adoptando como momento "0" el de la concepción, ya tenemos una cota inferior; no conozco ningún pro-vida por recalcitrante que sea que opine que eres un asesino por no tirarte a la parienta en el momento en que ambos sois fértiles, así que el hipotético número del acuerdo será "t" siendo t>=0. Incluso para muchos pro-vida, t>=2h o así, lo que tarde el embrión en fijarse a la pared del útero (pero hay matices con, por ejemplo, los fertilizados in-vitro...)

Por otro lado, por mucho malestar psíquico que le cause a la madre, y suponiendo que se trate de un ejemplar con pareja cromosómica XX (XY a lo mejor se planteaban dudas), al menos para t>30 años, no se de ninguna feminista por radical que sea que defienda que la madre pueda exigir que se acabe con la vida de esa hija que ahora resulta ser no deseada... por poner una cifra comunmente aceptada, digamos q t<9 meses.

Pko dijo...

por otra parte, hay que evitar discutir por lo que no se está discutiendo; un buen ejemplo de argumento estúpido es el que ha dado nuestro polemarca: si estamos de acuerdo en que el sujeto de estudio es un simple montón de células, entonces no tiene mucho sentido decirle a alguien que no se puede cortar las uñas, extirparse el apéndice o abortar. Es que precísamente en eso es en lo que NO estamos de acuerdo. Por cierto, no conozco a fondo los sentimientos de las lombrices, pero un niñoio de 6 meses dormido (o un enfermo en coma, o un retrasado mental o, si ya nos ponemos, una persona cualquiera anestesiada) tampoco sufre o padece. Y si me dices que al cabo de un tiempo algunos de esos ejemplos sí son sintientes... bueno, pues como el feto ¿no?

Pko dijo...

Igualmente absurdo es argumentar que se trata de una persona. El proabortista que aceptase eso estaría reconociendo que defiende asesinos, y evidentemente no es el caso, vamos a suponer que todos los que discutimos el tema tenemos una altura molar por lo menos equivalente.

Así que nuestra cifra mágica "t" que ya hemos acotado será la que determine que antes de esa cifra hablamos de células que se pueden descartar sin más y después de ella de personas con los derechos correspondientes por el mero hecho de serlo.

Pko dijo...

así que nuestra discusión es ese valor de t, siendo 0<=t<9 meses.

Curiosamente, aunque en las discusiones que he visto nunca se suelen dar cuenta del tema, creo que se trata de una discusión simplemente tecnológica (y económica, en realidad). Para los antiguos romanos, un neonato no era considerado persona si no sobrevivía tres días (y además tenía "aspecto humano"... ¡¡!!), y eso era consecuencia de su tecnología y nivel económico, ya que en general quien alcanzaba ese nivel ya lo podía mantener vivo la sociedad.

Hoy día, los avances en el tratamiento de prematuros permiten anticipar la cualidad de persona restando al menos tres o cuatro meses antes al punto "t" de los romanos.

El día que exista la tecnología y el nivel económico suficientes como para que para cualquier t>0 se pueda poner al nuevo ser en una máquina que se encargue de todo creo que la discusión dejará de tener sentido.

vancook dijo...

En cierto modo Pko acepta la idea romana: es humano aquel que puede sobrevivir.

Anónimo dijo...

Plas plas plas.

Estoy contigo pko.
Me daba enorme pereza ir más allá de lo de la lombriz, sólo aclarar que con ese insuficiente "sufrir y padecer" pretendia aludir a lo que ya se ha sufrido y padecido, por que desde luego, en puro acto y en potencia, estamos empatados con las lombrices y los comatosos...

El argumento tecnológico aporta una variante extra, pero la máquina que puede asegurar la vida de un t>=0 existe desde bastante antes de los romanos, con la pega del dilema que se nos plantea, y que degenera en la pregunta ¿Quien es más persona? ...

Que una Ley General (tanto pro como anti) pueda responder a esto es un absurdo, y por tanto el problema tal vez sea técnico, pero no tecnológico, sino jurídico. Cada caso debe ser tratado aisladamente y juzgado segun un baremo finamente articulado y que garantice el mayor acierto posible.

El antiabortista afirma que la Ley siempre y en todo lugar debe proteger al indefenso, olvidando a mi modo de ver, que la cualidad de "indefensión" es terriblemente imprecisa, ya que alude directamente a valores morales que no tenemos porqué compartir, o a la capacidad de amar de las personas.

Pero... ¿Esta realmente indefenso un feto? Si un día me pongo tal vez argumente que no solo no es un ser débil e indefenso, si no que nunca más será tan fuerte y poderoso, ya que aun no tiene nada de lo que nos debilita, el anhelo por vivir, y por tanto el miedo, el dolor, el sufrimiento...

Por lo demás las máquinas ni sufren ni padecen, de momento, pero todo llegará.

Anónimo dijo...

Los antiabortistas no piensan que la ley tenga que defender al "indefenso". La ley tiene que defender la vida de las personas. Cuando hay un conflicto de intereses entre dos personas la ley tiene defender el valor superior, que en este caso debería ser la vida de un ser humano, frente al nivel de vida de otro.

Entiendo a los (las) que en un momento determinado quieren abortar, pero no consigo entender a los pro-abortistas. Si les preocupa tanto el bienestar de la no-madre ¿no sería mejor promover preferentemente programas anticoncepción, de acogida y adopción? ¿o ayudas a la familia?

Son, claramente, familiares políticos de los pro-eutanasia, esos que cuando uno está muy jodido en vez de llevarle un libro, un DVD o darle una conversación trivial, le dicen al enfermo "hijo, mira, mejor te mueres" y le dejan un frasquito con cianuro y una pajita. De nuevo veo aquí una necrofilia casi sexual.

En fin, que no hay más que ver los vuelos que de Frankfurt, que vienen a la vez cargados de niñas chinas y de alemanas embarazadas de 6 meses. El ideario proabortista es un vestigio del pasado remoto, como el lanzamiento de cabra, el anticlericalismo o Serrat. El mundo del Siglo XXI puede dar soluciones mejores que la trituración.

Anónimo dijo...

Yo tampoco entiendo a los proabortistas, ni a los proeutanásicos. De hecho no creo que nadie en su sano juicio, y siendo una persona equilibrada sea pro-estas cosas. Pensar que existen hordas de infiltrados en nuestra sociedad alentando al aborto y al suicidio me parece bastante paranoico por tu parte.

Sí puedo llegar a entender a una mujer que quiera abortar o a un tipo que se quiera morir. Y me uno a las personas que defiendan el derecho de estas a decidir en los casos que todos sabemos, embarazos traumáticos, peligro para la madre o tetrapléjicos imposibilitados para suicidarse etc... Pero no les aconsejaría otra cosa que la vida, y les daría mi apoyo y mi ayuda hasta donde pudiera.

Cuando hablo del tema de la indefensión es porque es un argumento que he oído muchas veces, tal vez no sea el tuyo, tal vez sea irrelevante al lado de ese otro, pero sonar suena.

En el caso "del otro" tampoco creo que se trate de elegir entre una vida y un nivel de vida, aunque entiendo que puedas plantearlo así. En este caso es más una cuestión de creencia, porque hablamos del alma, del espíritu, de algo que tiene cabida en nuestro pensamiento, en nuestros sentimientos, pero no en una ley que deba aplicarse tanto a los que creen, como a los que no.

Propongo que probemos que existe el alma, como en el manga aquel... Akira.

Anónimo dijo...

Interesante debate, en el que no me metere...

Solo una puyita: Desgraciadamente, se suele observar, que cualquier intento de educación sexual, de promoción de la anticoncepción etc... se topa con la feroz oposición de los mismos que se oponen a un aborto regulado.

Esto hace que en el Sigli XXI el anticlericalismo no solo no este obsoleto, si no que siga siendo necesario para alcanzar un ser humano mas libre.

Fabrique

Anónimo dijo...

Juas, creo que, y me tiraré a esta piscina animado por las palabras de Fabrique, en el siglo XXI el papel del clero no lo tiene el clero.

Mes estoy refiriendo al clero censor, legislador, policial, y moralizador, que en vez de promulgar a las claras su doctrina (de eso se encarga el clero obsoleto, el tradicional, y lógicamente con un éxito muy limitado) se dedica a reir y señalar las contradicciones de esa otra moral, que en realidad no es tal, y que para ellos es la ética del progre-vulgo.

Lo que me tienta a pensar es que, ellos, que a lo largo de los siglos han "pastoreado" tan adecuadamente al vulgo, se sienten tan despojados y apartados de su papel tradicional que ahora no conciben que se pueda dar el fenómeno contrario con cierta naturalidad.

Es más, a los que a sus ojos remamos a favor de este fenómeno, nos consideran débiles por no poder y/o querer imponer nuestras convicciones morales o religiosas sobre el vulgo. Ese "igual" que obviamente sólo es igual a los ojos de Dios, que no a los suyos.

Pero insisto, sólo es una tentación. Seguramente Vancook siga opinando que ese clericalismo pasó (desde que la derecha es la principal valedora y defensora de la democracia en el mundo) y que mi anticlericalismo, por tanto, esté obsoleto.

Anónimo dijo...

No me vale, no vale, el discurso de "yo no impongo mis convicciones morales".

Cada uno de nosotros tira una raya: esto es, o no es, un ser humano. Y si lo es lo debemos defender igual que al vecino del tercero A.

Otra cosa es que, claro, vistas las circunstancias (es una materia moral grave, no nos debemos entrometer en la moral del otro, tendrán sus motivos) si alguien viene una noche a por el vecino del tercero A, se lo lleva, lo tortura y lo mata prefiramos mirar hacia otro lado. Hay precedentes.

Anónimo dijo...

Es que creo que eso es precísamente lo complejo del caso, te puedo tirar una raya moral basada en la duda, en la posibilidad de que lo sea, pero moralmente no puedo poner esa raya a otro, por qué, porque a la hora de decirle a una mujer que lo que lleva YA es un ser humano, no puedo recurrir más que a mis creencias, es más no puedo más que recurrir a mis propias dudas, que para mí serían sufucientes para no abortar, pero tal vez no para otro. Si por el contrario hablamos del vecino del tercero A, de un semejante, no tengo esa limitación. No tengo ninguna duda.

En fin, envidio a la gente como tú que lo tiene todo tan clarito.