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jueves, junio 23, 2011

Philip Matyszak. Legionario, el manual del soldado romano (no oficial)

Fabuloso. Da lo que promete. Medio en broma medio en serio un manual para aspirantes a legionario, que se convierte de hecho en historia inmersiva. El lector entiende al final que la legión romana es uno de los mejores grupos profesionales que ha habido nunca. Yo soy, ingeniero, devoto admirador de lo romano: organización, eficiencia y modernidad.

si duo imperata inter se repugnantia simuli tibi faciuntur, ambo sequere

lunes, noviembre 08, 2010

Manuel del Moral. Las Guerras Carlistas.

Claro, las guerras carlistas fueron tres, largas, plagadas de combates. Sólo en la primera, en el bando liberal, hubo más muertos que en los dos bandos en la Guerra del 36-39. La primera parte del libro, siendo muy muy interesante, se deslabaza entre asaltos, tiroteos, retiradas, generales que vienen, pretendientes que van. La
historia definitiva de estas guerras será algo más larga, algo más impresionista y se parecerá a la "La Guerra de la Independencia: una nueva historia" de Carles Esdaile.

Está mejor montada la historia posterior del carlismo. El resumen del origen de la guerra del 36 es memorable en su sencillez y muy interesante la evolución del carlismo hasta la actualidad, su victoriosa derrota del 36-39, la relación pasajera con nacionalismo y marxismo o la historia de Carlos Hugo.

El cierre de esta parte es memorable, la brevísima pregunta final ¿y el liberalismo? Porque, si el carlismo era una reacción frente al liberalismo y las transformaciones del S.XIX es verdaderamente injusto cerrar su historia sin cerrar también la de su archienemigo. Diría Anonymous que en España nunca ha habido verdaderos liberales. Lo niego. Si tantos soldados se dejaron acribillar en nombre del liberalismo en los desfiladeros peninsulares ellos eran autenticamente liberales y no algún gordo economista neoyorquino.

La conclusión del libro y quizás la mía es que el liberalismo lo liquidó el granuloso de Azaña disolviendo la República (en origen liberal-radical) en los brazos del socialismo.

La última sección, las guerras carlistas en el cine es... bueno, hablar de cine español siempre es perder el tiempo. Y no se deja de merecer el carlismo su gran película, su "Cold Mountain", porque la historia occidental ha dado pocas epopeyas tan románticas y desesperadas como las de los requetés.

viernes, octubre 22, 2010

Gerhard Wirth. Alejandro Magno.

Nosotros no somos del famoso "plan antiguo" sino del siguiente, del de COU. Aunque tuvimos una educación (no como los siguientes, los de ESO) esta tenía tintes de la moda marxista. Por ejemplo, la Historia era una especie de máquina científica en que el héroe o el individuo tenían un papel, como mucho, simbólico. Así que no nos enseñaron nunca esos millones de anécdotas que trufan la historia Clásica.

Esta vida de Alejandro Magno es más para lectores "del plan antiguo". Habla de "el bien conocido episodio de Egipto", "las incidencias en la toma de Tiro", "las intenciones de Alejandro en Gordio"... Lástima. El resto del libro, muy bien, muy entendible, es una afirmación rotunda del valor del individuo. Se organiza el libro en una serie de tres ciclos temporales cada vez más amplios, un poco como "Los idus de Marzo". Se hace corto y se echan de menos esos episodios, las anécdotas legendarias, que al menos definen la imagen que dejó Alejandro en la Historia.


Un par de cosas que sorprenden más. Por un lado esa pasión de Alejandro por llegar al fin del mundo. Que grandeza hay en querer llegar hasta el final de la ambición. Como Sarkozy en "El Alba..." cuando dice "Tengo curiosidad por saber que hay más allá de la ambición".

Otra: veo en la televisión imágenes de Afganistán y Turkmenistán. ¿Por qué Alejandro o los persas querían llegar allí? ¿Qué había, además de piedras y piedras? ¿Cómo eran aquellas Alejandrías inverosímiles? ¿Eran de verdad ciudades o cuatro casas con un griego y dos indígenas? ¿Cómo eran visibles? Se debería estudiar mejor la climatología antigua para relacionarla con la Historia.

Por último: el libro habla de la inevitabilidad de la caída del imperio persa por ser demasiado grande y demasiado laxo. Sin embargo creo que nuestra época y la suya muestran que esos imperios amplios, laxos, multirraciales (pienso en el Imperio Austro Húngaro) aportan una paz y estabilidad que desaparecen cuando los bárbaros extranjeros (Alejandro, Wilson) los destruyen.

miércoles, octubre 13, 2010

Tilemann Grimm. Mao Zedong.

Pues aunque pertenece a la antigua colección de Grandes Biografías de Salvat no veo la biografía por ningún lado. Ni tampoco la narración de los hechos que le rodearon, sólo alusiones más o menos indirectas a hechos que en algún momento y en algunos ambientes debieron de ser bien conocidos. Sólo hay poemas. Extrapolo que el autor es maoísta o espera que los lectores lo sean. No hay que añadir que el libro es antiguo,

lunes, febrero 15, 2010

Michael Herr. Dispatches.

Este libro es una recopilación de largos artículos de un corresponsal en la guerra de Vietnam. Son artículos muy subjetivos, incluso líricos y vividos con mucha intensidad. Librazo.



Sorprendentemente Herr y sus compañeros tenían una libertad completa para subirse y bajarse de los helicópteros militares, ir y venir, unirse a una unidad o a otra. Podían estar una noche colocados y borrachos en su hotel de lujo de Saigon, y la mañana siguiente aplastados en el barro bajo las balas.

El retrato de Herr es idéntico al de "Apocalypse Now" o "La chaqueta metálica". ¿Es que Vietnam era así? No lo sé. El libro de Herr fue muy importante en su momento y sirvió de modelo a Coppola y a Kubrick (excepto la frase "me encanta el olor del Napalm por la mañana". Eso es de Milius, el de "Conan")



O sea, la visión que todo el mundo tiene de la guerra de Vietnam procede en buena parte de los ojos de una sola persona, un reportero que pasó buena parte de la guerra drogado y la postguerra deprimido. No sé si la guerra de Vietnam marcó su época, o más bien la época marcó a la guerra. Leyendo el libro me ha parecido oir, conitnuamente, a The Doors.

Por último, un momento Van Creveld. Una revista progresista le pide a un colega de Herr, Tim Page, un artículo desvelando "la falta de glamour de la guerra real". A Tim Page le da un ataque de risa: "... ¿puedes quitarle el glamour a un Cobra o a colocarse en China Beach?. Es como quitarle el glamour a un M-79..."



Nota paramilitar: A través del agujero del libro la guerra de Vietnam NO ES una guerra de guerrillas. Los norvietnamitas rodeaban con cuatro divisiones y bombardeaban con artillería a los americanos en Keh Sahn. Lo que faltó a los americanos en toda la guerra era la superioridad de inteligencia que han tenido desde entonces. También faltó, parece, una oficialidad fuerte con capacidad para controlar a los soldados. Y una política clara sobre (o contra) la prensa (la clave en una guerra como la de Vietnam no era el campo de batalla, sino las ganas de seguir luchando de los americanos).

martes, febrero 02, 2010

Bill Fawcett. Cómo perder una batalla

Esta es una antología de batallas perdidas por error. A cada batalla se le dedican pocas páginas, de cuatro a diez, con sus circunstancias estratégicas y tácticas.

La selección de los episodios es interesante. Algunas son indudables cagadas: Cannas, Carras o el asalto a Petersburg (la batalla del cráter en Cold Mountain). Otras como Austerlitz o Stalingrado, podrían estar en cualquier recopilación de Grandes Batallas de la Historia. Se podría concluir que en general las batallas (o muchas de ellas) las ha ganado el que cometió menos errores. Sería una especie de visión clementista de la historia militar.


Por otro lado queda el lector con la sensación de que el principal error o motivo de error es el exceso de confianza en la capacidad propia o en la debilidad ajena. ¿Debería grabarse sobre las puertas de las academias militares alguna alabanza de la prudencia del tipo "El miedo guarda la viña"? ¿O está reñida la prudencia con la brillantez?

sábado, enero 30, 2010

Jean Andreau. Banking and Business in the Roman World.

El título del libro es algo engañoso porque trata unicamente sobre las finanzas en Roma, préstamos. Aun así es terriblemente interesante. En todo, hay que ir siempre a los romanos (ni a los griegos, sólo a los romanos)

Las finanzas romanas parecen estar estratificadas. Los ricos prestaban a los ricos y los burgueses a los burgueses. La banca como tal era una industria de pobres en general. Los ricos se organizaban entre ellos. Si el hijo de un patricio viajaba a Atenas en su "Grand Tour" y necesitaba dinero su padre escribía a algún otro rico ateniense o al "negociador" local de otro patricio romano, que daba dinero al muchacho. El padre luego ajustaba las cuentas con alguna compraventa.

Estas finanzas son, como todo lo romano, muy organizadas y establecidas. Los tipos de interés oscilaban entre el 6% y el 12% según la estabilidad de la época y los plazos de devolución solían ser de tres años. El tipo de referencia que parece ser el patrón base es la productividad de la tierra, que era del 5%.

El autor cae en algunos momentos en pequeños debates muy personales ("Fulanito dice que yo digo..."). Parece haber una apasionada (?) controversia entre los dons sobre el arcaismo o modernidad de la economía romana. La posición del autor parece ambivalente. Los romanos tenían instituciones complejas, sobre todo en la metrópoli, bien defendidas por las leyes, y comprendían bien las relaciones entre tipos de interés, precios y disponibilidad de monedas. Pero no usaban cheques ni pagarés como moneda. Y no entendían la diferencia entre un préstamo al consumo y una inversión. Para los romanos lo importante era la riqueza en bruto y no su producción.

La economía romana parece ser extraordinariamente estable. Desde el siglo III a.c. al IV d.c. funciona de manera constante. Incluso en la Segunda Guerra Púnica el Estado mantiene la economía de la misma manera sin incurrir nunca en déficits. Su evolución es cuantitativa sólo y, curiosamente, a peor.

Las finanzas (el número de banqueros) parece ir creciendo en Roma hasta el S.I a.C. y a partir de ahí va decayendo hasta casi desaparecer. ¿Por que? Parece, intuye el autor, que la crisis del S.III fue en realidad la culminación de una redistribución de riqueza en Roma de la capital a las provincias, consecuencia de la explotación colonial. Italia recibía todos los años dinero de las provincias. Las provincias tenían que ingeniárselas para recuperar dinero desde Italia para pagar los impuestos del año siguiente. Para eso tenían que montar cultivos e industrias que en Italia no necesitaban. La consecuencia final fue que Italia perdió su actividad económica (y sus banqueros) que se distribuyó por Hispania, Galia, Egipto o Africa.

Acaba el libro preguntándose (y respondiéndose) porque la economía romana no llegó a desarrollarse más mientras que en el S.XVI una Europa desunida, caótica y en guerra logró montar un potente sistema financiero. Para el autor la diferenca es la estabilidad de Roma que se mantuvo a través incluso de las guerras civiles. La crisis continua del S.XVI permitió en cambio que el dinero fluyera entre capas, que los reyes tuvieran que pedir el dinero que los banqueros habían obtenido de las capas medias.

martes, septiembre 01, 2009

No encuentro a Alemania

Recuerdo haber leído en algún sitio (pero no recuerdo en cual) que los alemanes no han sido siempre así, es decir, disciplinados y trabajadores como los describe el tópico (quizás tampoco lo sean ahora, o no lo han sido nunca aunque prefiero aceptar los tópicos porque ahorran un montón de tiempo y en suma entender es simplificar y encasillar conceptos). Por lo que recuerdo de aquel artículo, libro o lo que fuera en el siglo XVII los alemanes tenían fama de ser uno de los pueblos más vagos de Europa. Cambiaron durante el siglo XIX con la extensión por toda Alemania del modelo de estado prusiano. Tampoco Prusia había sido así toda la vida, sino que forjaron su carácter los reyes Federico Guillermo I (el Rey Sargento) y Federico II (el Grande), no tanto por gusto sino por necesidad.

Esto hiperenlaza con mi regusto por los países perdidos. Y es que Alemania quizás sea uno de esos países perdidos aunque todos creamos saber donde está.

miércoles, junio 03, 2009

Madrid prerromano

Yendo al Reina Sofía (exposición de Juan Muñoz) me encuentro una muestra de Madrid Prerromano. Se trata de la fiesta de las Mayas, que celebran en el barrio de Lavapiés alrededor de la iglesia de San Lorenzo. En cada portal colocan una silla o trono, rodeado de flores y adornos y cubierto de mantos. En él se sienta una niña muy ricamente ataviada, algunas de primera comunión, otras más disfrazadas de majas. A los viandantes se les pide un donativo y se les regala vino, limonada y dulces. Por las calles tocan distintas bandas de guitarras, dulzaina y tamboril.

Aunque el web al que remito diga que la costumbre viene del Siglo XVI el tema parece algo absolutamente prerromano con todo el aspecto de un culto a la fertilidad. Las propias niñas recuerdan en su hieratismo a la Dama de Elche. Poco habrá cambiado la fiesta desde hace 2.000 años, bueno, ahora no sacrifican a las crías al terminar en un altar chorreante de sangre y vino.



Por supuesto que es una tradición inventada o al menos reinterpretada. La fiesta se dejó de celebrar en los años 1930 (la República, tan laicista) y los vecinos la re-crearon en los 80 como mejor se les ocurrió. Por ejemplo, algunos copiaron los vestidos de las niñas de las Mayas de Colmenar cubriéndolas con mantones. Por lo que se ve en fotografías de los años 70, en los pueblos se las solía vestir con el vestido de la Primera Comunión.

Supongo que si Escipión viera las niñas sentadas en sus tronos cubiertas de flores se diría "¿Pero no vine yo a acabar con ésto?"

viernes, enero 23, 2009

Contra el godo

El discurso de investidura de Obama confirma la autopercepción mesiánica de los norteamericanos. La reacción de los demás gobernantes, periodistas y súbditos del mundo confirma que aceptamos ese papel.

Es interesante esa relación entre la autopercepción de un pais, su imagen externa y su Historia. ¿Cuanto puede durar la autopercepción de un pais?

Quiero fijarme en España. Desde el 718 los reinos del norte de España ("un godo, que una cueva en la Montaña guardó") se autoncibieron (más o menos conscientemente diga lo que digan los blandos americocastristas) como la punta de lanza del cristianismo occidental. Esta imagen duró con certeza hasta 1700, y a partir de ahí quedó preservada en distintos segmentos sociales, aflorando intermitentemente en varias ocasiones entre 1808 y 1936.

O sea, que si lo aceptamos así a los americanos les pueden quedar miles de años de cuerda.

lunes, enero 19, 2009

Fabio y los germanos.

Kung es alemán. Blucher es alemán. Comparo sus retiradas estratégicas. Igual la táctica fabiana es germánica también y Blucher cuando huía de Ligny sabía lo que iba a pasar, que le seguiría el zote de Grouchy y que se plantaría sólo contra el flanco francés en algún sitio del camino a Bruselas.