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domingo, junio 14, 2015

De qué hablo cuando hablo de correr

Blogger ya no me deja poner un enlace en el título, así que tendré que ponerlo aquí. Es lo que tiene escribir de guindas a brevas, que te van cambiando la máquina de escribir, el blog en este caso.

Este es un libro corto de Murakami, una especie de pequeñas memorias sobre su afición a correr. Murakami relaciona esta afición y su disciplina con su manera de escribir. El escribe como corre, de una manera disciplinada, planeada, sin sprints ni explosiones.

Aunque este libro no sea una novela el estilo de Murakami es perfectamente reconocible. De hecho es más reconocible: se ve por fin a ese escritor internacional, absolutamente no localista, más a gusto quizás en Bostón que en Tokio.

Aunque este blog personal siempre ha sido muy poco personal esta vez (este año) me voy a permitir una excepción.

Para mí correr siempre ha sido un suplicio obligado, un petardo, un aburrimiento. A  mí lo que me gusta es salir al monte. Para correr me tengo que poner la radio, alguna tertulia política encendida, e intentar ovidarme de que estoy aporreando la calle.
 Corro porque tengo que hacer algún ejercicio, para cuando finalmente pueda volver a la montaña. Elegí correr. Mi padre siempre ha opinado que la carrera tiene una cierta superioridad moral. Y corro ateniéndome a ciertos parámetros éticos: siempre por la calle o el campo, nunca en un gimnasio. Corro por la noche desesperado y aburrido como los soldados americanos en la carrera final de Black Hawk Down ("the Mogadishu Mile")


Pero, que caramba, leyéndolo he reconocido las sensaciones de Murakami. Y me he dado cuenta de que en algún plano profundo, o extraño y perpendicular, realmente disfruto corriendo. No es placer, no. Pero sí satisfacción.
 Me he sentido animado y la semana pasada he salido a correr algún día más. También he vuelto a escribir.


martes, noviembre 25, 2014

Galíndez de Manuel Vazquez Montalbán

Galíndez, por Vazquez Montalbán. Estoy leyéndolo porque lo encontré en una lista de 20 mejores libros españoles de final del siglo XX. Bueno, o los españoles son malos escritores, o la lista era muy traidora.

El mayor problema de Galíndez (1991) es que 9 años después Vargas Llosa publicó La Fiesta del Chivo. Y destrozó la novela de Montalbán.

Supongo que V.Montalbán quería hacer algo bueno pero la comparación con Vargas Llosa saca a la luz sus debilidades. El hilo conductor, la becaria americana, recuerda la patética "La Tesis de Nancy". Su novio "socialista español" es un topicazo flojísimo y envejecido malamente. Los agentes de la CIA son de una maldad patética.

Pero el principal damnificado de la masacre de Vargas Llosa es un personaje real, la matanza salta de la novela y afecta a un hombre real. Galíndez es efectivamente, un madrileño chisgaravís, un peón romántico de Aguirre, el típico cacique nacionalista corrupto.

Parece ser que Ayala se lo diagnostica así a Muriel/Montalbán. Que hombre más sensato.

Y con Galíndez la novela deja al vasquismo como lo que es, una cosita cursi, una extracción adolescente de las novelas barojianas por la que ese pobre simplicio fue a morir en el mundo de verdad.

Tremendo Vargas Llosa.

domingo, septiembre 22, 2013

Kindle vs Libro de papel. La comparación definitiva.


Desde hace más de un año vengo usando un Kindle para leer libros. Me hubiera gustado disponer entonces de alguna comparativa escrita por un aficionado moderado a la lectura como yo. Por si a alguien le pudiera ser de utilidad, aquí pongo la mía.

Para empezar, la energía es un problema. A mí un libro nunca se me ha apagado en el water y eso es muy, muy desagradable. La batería aguanta mucho, realmente no le llevo la cuenta, pero cuando se empeña en que lo recargues se pone pesado y muy molesto.

En la mano el kindle da una cierta impresión de fragilidad, da miedo meterlo en una maleta debajo de otras cosas. Pero eso se soluciona con facilidad: es obligatorio ponerle una funda de las que venden. Además son muy bonitas y muy agradables al tacto.

La pantalla de tinta electrónica se lee siempre bien, en cualquier ángulo, también con sol y sobre todo no cansa. Pero en cualquier caso es gris sobre gris, un poco triste y feo. Las versiones "paper white" tienen una retroiluminación que la hace un poco más cansada a la vista.

La mecánica (los botones) parecen aguantar bien. Están fenomenalmente pensados y son muy cómodos. Además puedes usar una sola mano: puedes leer tumbado, o andando por la calle y sobre todo, mientras sostienes una copa de coñac en la otra mano.  No tienes que montar una extraña coreografía de dedos, manos y marcapáginas para beber un sorbo o pegar un lingotazo.

Las manchas sí son un problema. Si se te mancha una hoja de un libro da más o menos igual, pasa hoja y olvidado. En el caso peor se te pueden manchar todas las hojas de un libro. En el kindle cada mancha o tizna de grasilla está en todas las hojas de todos los libros.

En los viajes es muy cómodo poder llevar tantos libros en poco espacio. Además te puedes enviar por correo los papeles que tengas que leer y, con un poco de suerte, salen medio legibles. Eso sí, si pierdes el kindle te quedas abocado a leer la publicidad de la revista de la compañía aérea, que es siempre deprimente. Además las azafatas están obsesionadas con que el kindle es más peligroso que Bin Laden en un avión así que en los despegues y aterrizajes, lo hagas como lo hagas, tienes que leer la dichosa revistilla que está asquerosamente manoseada.

Otro problema del kindle es que como no se ve la portada del libro no te puedes tirar el pisto en el metro, ni puedes plasmar el espíritu de tu casa a través de los lomos ordenados y seleccionados de tus libros. La casa de un lector con kindle es indistinguible de la de un lector del Marca.

También es cierto que muchos libros plasmando el espíritu de tu casa terminan por ser una especie de plaga bíblica. Empiezas poniéndolos en doble fila, luego encajonados encima, luego en pilas tiradas por ahí. Con el kindle eso se acabó. A cambio no sabes muy bien que libros les vas a poder dejar a tus hijos como legado de tu existencia, aunque realmente a tus hijos les va a dar igual y acabarán donándolos a la biblioteca de tu pueblo, lo cual tampoco es malo, acabar en la pila de descartes para que cualquiera los use para encender su chimenea. De préstamos nada de nada, pero eso en el fondo te ayudará a conservar tus amigos.

Con el kindle no volverás a poner un trozo de papel arrancado al periódico como marcapágina ni te enfadarás si los niños sacan las marcas de los libros. Pero moverse arriba y abajo por el libro es una tortura. Buscar términos o escribir notas es técnicamente potente pero tan lento que en la práctica no se puede hacer. Para los mapas o gráficos de referencia puedes ponerles una marca e irla utilizando, algo dolorosamente, durante la lectura. Si el color o las fotos son muy relevantes mejor olvidarlo y comprar el libro en papel.

No es fácil saber por donde vas. En principio hay una barra que indica el porcentaje de lectura realizado y la posición de los capítulos, pero si las notas y referencias son abundantes puedes encontrarte que, al llegar al 70% del libro éste se acaba bruscamente.

El kindle es excepcionalmente bueno para la compra compulsiva de libros. Estás en la cama a las 12 de la noche. Te acabas el libro y compras el libro que en ese momento quieres, el que te da la gana de tu wish-list, no el que pensaste dos meses antes que en algún momento te podría interesar y que, mira tú, nunca te interesó.

Pero elegir los libros en Amazon tiene su riesgo, sobre todo buscando títulos clásicos. Hay muchos libros atractivos, gratuitos o baratos que en realidad son escaneados pasados bárbaramente por un OCR o traducciones automáticas. Hay que tener mucho cuidado para no empantanarse en uno de ellos.

La posibilidad de leer los primeros capítulos y decidir si comprases muy poderosa aunque yo, persona de compromisos fuertes, no he terminado de utilizarla. Me da reparos morales empezar un libro y dejarlo volublemente, siento que eso debilita mi voluntad y mi virtud.

He hablado de comprar. Sí, el español que compra soy yo. Puedes, claro, copiarte esa clásica lista de 2.000 libros pero entonces ya no lees lo que quieres sino lo que puedes, y ese es un gran motivo para no leer más. Otro día hablaré de los precios.

Ahora, la pregunta, la única pregunta que me debería hacer un lector dudoso es: ¿y tú que haces ahora? ¿lees más en kindle o en libro de papel? Pues la verdad es que mis instintos tiran siempre al kindle y lo prefiero al papel.

Dada la igualdad en pros y contras entre ambos medios ¿Por qué mirando atrás este año he preferido el kindle un 90% de las veces? ¿Por qué cuando me prestan un libro en papel me da pereza empezarlo?

Puede ser por un motivo accidental. El kindle tiene hojas más cortas, así que el lector las va pasando más rápido. Esto genera un efecto de gratificación automática y repetitiva (como la de conducir o programar). Sí, creo que leer en un kindle es más rápido y más gratificante que en papel.

Aunque también, si echo la mirada atrás en este año, puede ser menos memorable. El libro en kindle no tiene guardas ni portada ni olor ni textura. Una vez leído se va y se olvida más rápidamente, le cuesta mucho más aferrarse o sostenerse en nuestra pobre memoria de lectores moderadamente aficionados.

Espero que estas breves reflexiones puedan ser de ayuda a alguien.

jueves, junio 23, 2011

Philip Matyszak. Legionario, el manual del soldado romano (no oficial)

Fabuloso. Da lo que promete. Medio en broma medio en serio un manual para aspirantes a legionario, que se convierte de hecho en historia inmersiva. El lector entiende al final que la legión romana es uno de los mejores grupos profesionales que ha habido nunca. Yo soy, ingeniero, devoto admirador de lo romano: organización, eficiencia y modernidad.

si duo imperata inter se repugnantia simuli tibi faciuntur, ambo sequere

Leonard Nimoy. Yo soy Spock.

Una autobiografía parcial de Leonard Nimoy. Es interesante, por un lado, porque el autor escribe desde dentro del mundo de las series de televisión y de Hollywood.

Es más interesante todavía por la relación entre Nimoy y Spock. Por un lado se entiende que Nimoy creó a Spock con un tremendo detalle, con auténtico celo profesional, y ahí hay que dar pate del mérito creativo al obsesivo Nimoy. Pero por otro lado Spock se vuelve tan real que, realmente, existe, aunque sea a costa de vampirizar un fragmento de la personalidad de Nimoy.

lunes, marzo 21, 2011

Ballard. Hola América.

Es muy complicado coger libros en la biblioteca (crisis) con un crío de año y medio al lado. Tengo que elegir en el tiempo que tarda en quitarse los zapatos, lanzarlos, quitarse los calcetines y lanzarlos. Pasado ese plazo comienza a aullar (disculpe caballero, comenta el segurata, ¿sabe que su niño se ha quitado los calcetines?) La biblioteca es mínima, mi padre tiene más fondos, pero aun así recorrer las estanterías y elegir es una carrera imposible.

Me centro. Tenía el cuerpo pidiendo Ciencia Ficción y a la mano sólo me vino una cosa de Ballard, "Hola América". Ciencia Ficción hay, sí, pero es un puro McGuffin para una especie de reflexión futura sobre América (entiéndase, Estados Unidos) y su significado. Hacia el año 2100 América ha sido completamente abandonada y se ha transformado en desiertos y junglas. Ahora expedicionarios de Europa vuelven a ella intentando convertirla, de nuevo, en el lugar en el que los hombres intentan conseguir sus sueños más exagerados. La parte de CF es cutre, la verdad. Leo en Amazon que no es que sea el mejor libro de Ballard, más bien de los peores. Culparé a mi hijo y a las bibliotecas públicas de pocos fondos.

domingo, marzo 13, 2011

martes, marzo 08, 2011

Vicente Cárcel. Breve Historia de la Iglesia en España.

Más que una Historia de la Iglesia en España es una historia de las relaciones entre Iglesia y Estado. Hasta 1500 la historia de la Iglesia en España es indistinguible de la del Estado. A partir de ahí la narración diverge y por tanto aporta, para convertirse en una relación continuamente tensa con el regalismo del S.XVIII (el deseo del Estado de gobernar la Iglesia) y el anticlericalismo (feroz e incluso inexplicable) a partir de 1833.

Se podría pensar que la historia de la Iglesia en España tiene que ser una sucesión de glorias y dominaciones, pero, más bien al contrario, parece la narración de una crisis constante. Crisis sobre todo por falta de preparación del clero y del obispado, que no se empezó a solucionar hasta que, cumpliendo las órdenes de Trento, se fundaron los seminarios diocesanos... ¡en el siglo XVIII!

martes, febrero 08, 2011

Rafael Chirbes. Los disparos del cazador.


La verdad es que yo no quería ni busqué este libro. Me encontró él a mí. O me lo encontré yo tirado al lado del coche en Isaac Peral en una bolsa de plástico, uno de los miles de libros liberados por el Ayuntamiento de Madrid.

Una novela muy corta, eso está bien. No conocía al autor. ¿Ha escrito más? Un anciano recuerda su vida. Lo mejor es lo que no cuenta, y esa visión subjetiva que el lector tiene que intentar destrenzar a lo Lolita. Empeora cuando se vuelve explícita.

Ahora sólo me queda liberarlo otra vez. ¿Donde?

miércoles, febrero 02, 2011

Kelly Link. Stranger Things Happen

Una serie de cuentos de tono, no surrealista, no mágico, sí oníricos. Son cuentos, diría yo, de duermevela, que te colocan en ese momento en que estás a punto de dormirte y los sueños atraviesan los pensamientos. Son ligera, muy ligeramente femeninos o feministas, pero nada nauseabundo como la típica novelista española, pareja-de-amigas-se-reencuentran-una-es-ama-de-casa-amargada-la-otra-un-putón. Son extraordinarias las alusiones a la mitología y, sobre todo, a los cuentos. Los padres que leemos cuentos a los niños que se acuestan agradecemos estas perspectivas oníricas pero adultas.

martes, enero 25, 2011

Javier Marías. Tu rostro mañana. Veneno, sombra y adiós.

Pues acabé la saga del joven Marías. Bueno, bien, es un gran escritor pero el final ya se hace largo. Como he dicho otras veces la trama es completamente irrelevante. Lo mejor como otras veces son las pequeñas reflexiones, las observaciones sobre la vida diaria y los constantes reflejos entre partes del texto. Este último recurso, puramente estilístico, sí se ve beneficiado por la extraordinaria longitud de la saga. Se siente un rejuvenecer al encontrar ahora, en 2010, la repetición de un texto que leyó cinco años antes.

sábado, diciembre 11, 2010

Mary Shelley. Ada Lovelace.

Ayer fue Santa Eulalia, el santo (la santa) de mi hija. He ido a comprarle un regalo a Estudio en Escarlata. Estudio en Escarlata (Fernández de los Ríos esquina Guzmán el Bueno, Madrid) es la librería con el mejor tema (policiaco y ciencia ficción) la mejor selección de libros (sobre todo sus secciones más breves) y el dependiente más seco, casi borde.

Para poder acercarme a los libros infantiles me tengo que meter entre las sillas de una tertulia literaria, me explican que es un grupo de lectura. Mientras repaso los álbumes, los hojeo y se me caen al suelo los tertulianos están hablando de Mary Shelley. Encuentro el libro (versos de hadas, a mi hija le encantan las rimas) y me voy a ir, pero según subo las escaleras pregunto "¿Podría añadir una cosa?" Claro:

"En sus vacaciones junto al Lago Leman Mary crea el mito de Frankenstein. Luego se le ha dado ese nombre, síndrome de Frankenstein, a los ataques de tecnofobia y de temor al progreso. Posteriormente otra mujer inglesa, Ada Byron, hija de Lord Byron que era compañero en aquellas vacaciones, describió como deerían ser los programas para la máquina que estaba creando Babbage y pasaría a la historia como la primera programadora."

Me ofrecen sentarme, lo agradezco pero no acepto porque tengo el coche en doble fila.

viernes, diciembre 10, 2010

Benito Pérez Galdós. Episodios Nacionales. La Corte de Carlos IV

Por algo los famosos son la anterior (Trafalgar) y la siguiente (El 2 de Mayo).

La edición de El Mundo es curiosa. Además de ilustraciones tiene recuadrillos de éstos de los periódicos y revistas, no sé su nombre, esos recuadros con infografías, dibujos comentados o algunos párrafos ilustrados y explicativos. Los he encontrado interesantes pero desconcertantes. Me cortaban el ritmo. He acabado ignorándolos.

Sue Townsend. El diario secreto de Adrian Mole

Por primera vez y con un cierto asco he sacado un libro de la biblioteca pública. Otra funesta consecuencia de la crisis económica y el diferencial con la prima alemana esa que tenemos. El diario secreto de Adrian Mole. Estoy confuso, creía que tenía 11 años y medio, que era un crío, y no un adolescente de 13 y medio. Estaba equivocado pero no pasa nada, está bien.

A pesar del repelujo de un libro tan sobadillo lo he leido en tres días, de esas tiradas que te dan las tantas leyendo, al día siguiente estás sobado en el trabajo y entre café y café les echas la culpa a los niños, ya se sabe, los dientecitos, o la garganta que hace subir tanto la fiebre. Me he reído. Y también he sentido algo de nostalgia de aquella edad y de sus Pandoras. Ayer la peluquera decidió cortarme el pelo menos que de costumbre para que no se me vea el craneo (eufemismo: es que tienes el pelo algo fino)

lunes, noviembre 08, 2010

Manuel del Moral. Las Guerras Carlistas.

Claro, las guerras carlistas fueron tres, largas, plagadas de combates. Sólo en la primera, en el bando liberal, hubo más muertos que en los dos bandos en la Guerra del 36-39. La primera parte del libro, siendo muy muy interesante, se deslabaza entre asaltos, tiroteos, retiradas, generales que vienen, pretendientes que van. La
historia definitiva de estas guerras será algo más larga, algo más impresionista y se parecerá a la "La Guerra de la Independencia: una nueva historia" de Carles Esdaile.

Está mejor montada la historia posterior del carlismo. El resumen del origen de la guerra del 36 es memorable en su sencillez y muy interesante la evolución del carlismo hasta la actualidad, su victoriosa derrota del 36-39, la relación pasajera con nacionalismo y marxismo o la historia de Carlos Hugo.

El cierre de esta parte es memorable, la brevísima pregunta final ¿y el liberalismo? Porque, si el carlismo era una reacción frente al liberalismo y las transformaciones del S.XIX es verdaderamente injusto cerrar su historia sin cerrar también la de su archienemigo. Diría Anonymous que en España nunca ha habido verdaderos liberales. Lo niego. Si tantos soldados se dejaron acribillar en nombre del liberalismo en los desfiladeros peninsulares ellos eran autenticamente liberales y no algún gordo economista neoyorquino.

La conclusión del libro y quizás la mía es que el liberalismo lo liquidó el granuloso de Azaña disolviendo la República (en origen liberal-radical) en los brazos del socialismo.

La última sección, las guerras carlistas en el cine es... bueno, hablar de cine español siempre es perder el tiempo. Y no se deja de merecer el carlismo su gran película, su "Cold Mountain", porque la historia occidental ha dado pocas epopeyas tan románticas y desesperadas como las de los requetés.

jueves, octubre 28, 2010

Sempé, Goscinny. Los problemas del pequeño Nicolás.

Oooooh, que bueno.

Pablo Domínguez. Hasta la cumbre.

Supongo que ya conocéis la historia. Un cineasta español estrena una película sobre un cura que no es marxista ni pederasta. El cura murió joven. Era aficionado a la montaña y tuvo un accidente descendiendo del Moncayo después de unos ejercicios espirituales con las monjas del monasterio de Veruela. Al principio la película se estrena en muy pocas salas pero luego por el boca a boca y la demanda del público se va estrenando en más hasta que llega a ser una de las películas españolas que alguien ha visto este año.



Al rebufo de la película editan este libro. Se trata de la transcripción de esos últimos ejercicios impartidos en Veruela. Me han regalado el libro y me ha sorprendido muy agradablemente. Su lenguaje es directo y sencillo, sembrado de anécdotas ligeras y muy asequible a la ligereza cerebral del lector moderno. Supongo que hay que agradecérselo no sólo al autor sino también al transcriptor. El mensaje es un auténtico refresco para el espíritu y me cuesta tabularlo. Sólo señalo en particular la sencillez y rotundidad de su mensaje sobre la muerte.

viernes, octubre 22, 2010

Gerhard Wirth. Alejandro Magno.

Nosotros no somos del famoso "plan antiguo" sino del siguiente, del de COU. Aunque tuvimos una educación (no como los siguientes, los de ESO) esta tenía tintes de la moda marxista. Por ejemplo, la Historia era una especie de máquina científica en que el héroe o el individuo tenían un papel, como mucho, simbólico. Así que no nos enseñaron nunca esos millones de anécdotas que trufan la historia Clásica.

Esta vida de Alejandro Magno es más para lectores "del plan antiguo". Habla de "el bien conocido episodio de Egipto", "las incidencias en la toma de Tiro", "las intenciones de Alejandro en Gordio"... Lástima. El resto del libro, muy bien, muy entendible, es una afirmación rotunda del valor del individuo. Se organiza el libro en una serie de tres ciclos temporales cada vez más amplios, un poco como "Los idus de Marzo". Se hace corto y se echan de menos esos episodios, las anécdotas legendarias, que al menos definen la imagen que dejó Alejandro en la Historia.


Un par de cosas que sorprenden más. Por un lado esa pasión de Alejandro por llegar al fin del mundo. Que grandeza hay en querer llegar hasta el final de la ambición. Como Sarkozy en "El Alba..." cuando dice "Tengo curiosidad por saber que hay más allá de la ambición".

Otra: veo en la televisión imágenes de Afganistán y Turkmenistán. ¿Por qué Alejandro o los persas querían llegar allí? ¿Qué había, además de piedras y piedras? ¿Cómo eran aquellas Alejandrías inverosímiles? ¿Eran de verdad ciudades o cuatro casas con un griego y dos indígenas? ¿Cómo eran visibles? Se debería estudiar mejor la climatología antigua para relacionarla con la Historia.

Por último: el libro habla de la inevitabilidad de la caída del imperio persa por ser demasiado grande y demasiado laxo. Sin embargo creo que nuestra época y la suya muestran que esos imperios amplios, laxos, multirraciales (pienso en el Imperio Austro Húngaro) aportan una paz y estabilidad que desaparecen cuando los bárbaros extranjeros (Alejandro, Wilson) los destruyen.

jueves, octubre 14, 2010

No quiero leer más libros malos

Veo este video y por algún motivo decido que no quiero leer más libros malos (al menos por ahora)

The 600 Years from the macula on Vimeo.

Pío Baroja. El árbol de la ciencia

Que mal escritor es Baroja. La historia avanza a saltos. Los personajes aparecen y desaparecen misteriosamente. El hilo argumental gira, se desvanece y reaparece en otro punto.

Cuando habla de marinos, contrabandistas, carlistas o negreros no importa mucho, es fabuloso igualmente, pero cuando cuenta la vida de un pollo pera kantiano el lector sufre mucho. Su visión de la ciudad es la que corresponde a un pacato de provincias (esas ciudades de finales del XIX, oscuras y vibrantes, son las que parieron a las vanguardias y a la modernidad). Lo mejor es la galería de tipos. El racismo sería hilarante si no viniera de un vasco.